viernes 21 de enero de 2011

ENSAYO SOBRE EL CORPORATIVISMO

por Soldado Vikingo.
Publicado anteriormente en su blog Una, Grande y Libre.

Las corporaciones consisten en agrupaciones de personas con objetivos comunes en una misma labor económica. (S.V.)
En varias ocasiones se me ha criticado de atacar al capitalismo y al comunismo sin proponer una alternativa económica. Y eso no es del todo cierto.

La tercera vía, lo que suele definirse despreciativamente con el nombre de fascismo (su verdadero nombre, no hay duda, lo que me resulta ofensivo es el tono empleado para ello) defiende una política económica corporativista. Antes de pasar a explicarla, he de decir que mis conocimientos sobre economía no son muy buenos, pero intentaré hacerlo lo mejor que pueda (y hago la advertencia porque parece ser que para algunos tienes que ser un judío especulador para que tengan en cuenta tu opinión sobre la economía).

Las corporaciones consisten en agrupaciones de personas con objetivos comunes en una misma labor económica. Existen desde la antigua Roma y en España tuvimos en la Edad Media el fenómeno de los gremios. En épocas recientes, Miguel Primo de Rivera trató de corporativizar la economía española de la década de 1920, al tiempo que Mussolini lo hacía en Italia. Pero fue en la Alemania del III Reich donde este sistema (o al menos uno semejante) alcanzó sus mejores resultados.

José Antonio Primo de Ribera
Hay que dejar claro que el corporativismo busca la autosuficiencia económica de la nación. Un país será autosuficiente cuando pueda producir para sí mismo y no dependa en ningún sentido del exterior. Por lo tanto, el corporativismo es contrario a la globalización económica, donde son los grupos de presión (lobbies) quienes tienen el control de la economía gracias a la conexión mundial de todos los mercados. El mejor ejemplo de autosuficiencia (aunque no me guste reconocerlo) ha sido Cuba. Debido al bloqueo americano, Cuba ha tenido que rentabilizar sus recursos al máximo. Aunque lo mejor será no establecer similitudes entre corporativismo y comunismo, sobre ese apartado ya hablaré más adelante.

El corporativismo busca un sistema económico en el que el hombre pueda realizarse plenamente en su trabajo, ganarse honradamente la vida y no sea explotado. No hay que creer las mentiras vertidas por sus detractores, que dicen que es tan solo la sumisión total del trabajador al empresario.

En un sistema corporativista, la plusvalía (beneficios obtenidos de la producción) se reparten a partes iguales entre trabajadores y empresarios. Es por eso que el modelo de empresa más apto para un sistema corporativista es el de las cooperativas obreras y el de las pequeñas y medianas empresas (Pymes). ¿Por qué precisamente esos modelos? Muy sencillo: el corporativismo está radicalmente en contra de la lucha de clases y considera a trabajadores y empresarios como miembros del mismo sistema productivo. Para que no haya enfrentamiento, tiene que haber un trato cercano entre patrono y obrero. Y está claro que el trato entre trabajador y empresario será más frecuente y propenso al buen ambiente en una cooperativa o un pequeño negocio que en una gran multinacional. ¿Qué se haría entonces con las grandes empresas en un sistema corporativo? Nacionalizarlas o ponerlas al servicio del Estado (especialmente si se trata de negocios bancarios, de la construcción o de la alimentación, ejes básicos para el funcionamiento de un país).

Al contrario de lo que se suele pensar, las doctrinas defensoras del corporativismo no odian ni desprecian a los trabajadores. Únicamente exigen a éstos que el trabajo sea un valor importante en sus vidas. Tanto Mussolini como José Antonio coincidieron en esto (ambos dijeron que en su modelo de Estado no había sitio para todos aquellos vagos que se negaran a trabajar). Incluso Mussolini afirmaba que todo aquel que produjera un mínimo debía estar orgulloso de ello, y que las marcas del trabajo en las manos eran medallas que incluso él había tenido. Hitler también ha sufrido los ataques de los “defensores de la clase obrera”. Para quienes no lo sepan; cuando Hitler malvivía en Viena, estuvo trabajando como peón de albañil. Y el mismo Führer escribió en “Mi lucha” que el líder más grande podía ser hijo del campesino más humilde.

Benito Mussolini
Para el que no le quede claro lo que he expuesto hasta ahora: en el corporativismo no hay lugar para los vagos, los especuladores y los avariciosos.

Otra diferencia del corporativismo respecto al capitalismo y al comunismo es su consideración respecto al trabajador. Tanto el capitalismo como el comunismo consideran al trabajador un elemento de la producción (será por la mentalidad judía creadora de ambos sistemas).

En los últimos años, en el capitalismo se ha instaurado una corriente que podríamos calificar de “buen-rollista”, que pretende tratar bien a los trabajadores (esto se ve reflejado en las cenas de empresa). Si nos fijamos bien, siempre que se justifica el buen trato a los empleados por lo que sea, viene a continuación la frase “por qué así producirá más”. Para el que no lo haya comprendido, el capitalismo ha aprendido que un trabajador motivado por el factor que sea, le puede salir más rentable. Siempre está en medio el hecho de aumentar la producción o el rendimiento, nunca el tratar bien a una persona por ser lo que es.

Esta mentalidad materialista también podemos verla en los progresistas que justifican la llegada de inmigrantes para que nos paguen las pensiones. Primero, si no tenemos una estructura sólida para mantenernos nosotros solos, mucho menos podremos ocuparnos de los de afuera. Y segundo, esos progresistas tan multiculturales están tratando a los inmigrantes como objetos, para que trabajen en lo que ellos no quieren.

¿Qué consideración tiene, por tanto, el corporativismo de los trabajadores? El trabajador es un ser humano, y por ello tiene derecho a ganarse la vida sin que le exploten. De la misma manera, el empresario se compromete a tratar bien al trabajador, siempre que este sea honrado y lleve a cabo su labor. Queda clara la diferente consideración del hombre del corporativismo frente al elemento de la producción del capitalismo y a la herramienta estatal del comunismo.

Ahondando en la mentira de que el corporativismo somete a los trabajadores, otros han llegado a decir que económicamente es como el comunismo (mentira propagada principalmente por liberales). Como todos sabemos, en el comunismo no puede existir propiedad privada. Toda iniciativa empresarial queda a cargo del Estado. Frente a eso, en el corporativismo un empresario puede llevar a cabo una iniciativa privada, contando con la ayuda del Estado (ayuda que deberá ser devuelta, como es lógico) y sin explotar a nadie.

El capitalismo también otorga subvenciones, pero suele hacerlo consciente de que las Pymes son necesarias para el adecuado funcionamiento de la oligarquía capitalista superior.

Los artesanos
Al igual que en el apartado de autosuficiencia se parece al comunismo, el corporativismo también contiene el término de propiedad privada. Sin embargo, mientras que la propiedad privada capitalista se convierte en un valor sacrosanto y eje de la explotación, en el corporativismo se convierte en un valor más de la vida del hombre. En un auténtico sistema corporativista, la propiedad privada será ganada con el trabajo y la honradez, y no será un valor humano, como la están convirtiendo en el capitalismo, sino un simple valor material. Para que quede claro: en un sistema corporativo, Belén Esteban se habría muerto de hambre hace ya mucho tiempo; mientras que un médico que realizara operaciones a corazón abierto sería alguien respetado en su comunidad.

Lo que uno gana es suyo, no hay duda. Pero lo que se compra no es ningún valor humano. Los verdaderos valores humanos, como la dignidad, la justicia, la fe, el patriotismo, la camaradería, el amor… no pueden comprarse ni con todo el oro del mundo. Y, como es obvio, en una sociedad corporativista los valores humanos importarán más que los materiales.

No obstante, es un sistema al que es difícil llegar, principalmente por la mentalidad materialista de la gente y porque, en cuanto falle algún miembro de la relación trabajador-empresario, puede desmoronarse fácilmente. Es por eso que antes de otorgar subvenciones a nuevas empresas debería de estudiarse la personalidad de quien lleva a cabo la iniciativa, ya que si se tratara de una persona avariciosa, debería denegársele el poder crear dicha empresa, ya que seguramente trataría de obtener el máximo rendimiento posible forzando a los empleados que estuvieran a su cargo (como sucede en el capitalismo). De la misma manera, debería de asegurarse la correcta relación entre trabajadores y empresarios mediante la filiación obligatoria en los sindicatos verticales, donde se tratarían los problemas relacionados con el trabajo y las medidas a llevar a cabo.■

Artículo relacionado:
Ensayo sobre el corporativismo (Segunda Parte)

5 comentarios publicados, haz el tuyo:

DΛORINO dijo...

Transcripción del comentario que hice en la fuente original del artículo más un añadido al final)

Buen trabajo sobre el corporativismo. Una vez escribí esto, no sé si puede ceñirse a lo que expones: “LA PROPIEDAD DE LA TIERRRA (TANTO EN SU SUPERFICIO COMO EN EL SUBSUELO) Y DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN DEBEN PERTENECER A LA NACIÓN Y NO A PARTICULARES QUE ANTEPONEN SU INTERÉS A LA PATRIA. SON FARSANTES AQUELLOS QUE DEFIENDEN LA SOCIEDAD COHESIONADA Y A SU VEZ LA PROPIEDAD PRIVADA COMO ALGO SAGRADO E INALIENABLE.”

No hay que confundir estado con nación. El estado es la unidad política, es la representación de la nación, mientras que la nación es el conjunto de personas que comparten una misma patria. Así que cuando digo que deben “pertenecer a la nación” no niego la propiedad privada.

“Tanto el capitalismo como el comunismo consideran al trabajador un elemento de la producción (será por la mentalidad judía creadora de ambos sistemas).”

Más que elemento hubiera utilizado otra palabra, como engranaje. Pues el hombre trabajador, al no ser considerado “productor”, sino como “elemento” de la producción, se convierte en una especie de parte funcional de cualquier maquinaria. El trabajador es un tornillo en todo la producción, al igual que un mismo tornillo lo es para una calculadora.

Me ha recordado a un fragmento que escribí sobre el comunismo: “El capitalismo de estado no es menos perverso. En una sociedad comunista los ciudadanos no trabajan por su nación, sino por el sistema comunista, es decir, por el estado y no por la nación. En un sistema comunista no son los trabajadores y ciudadanos los que administran los medios de producción, sino ellos mismos son el medio por el cual el estado produce: el hombre reducido a una mera "tuerca" o "tornillo" de la trituradora comunista, atomizando también como en el capitalismo liberal, aunque no en miles de partes individuales, sino reduciendo todo a lo mismo: no existe el individuo, sino la masa.”

Lo que uno gana es suyo, no hay duda. Pero lo que se compra no es ningún valor humano.

Bueno, lo que se compra algún valor tendrá que tener, porque si no le damos valor a lo que compramos le restamos valor a lo que producen otros.

Lo que sí está claro es que una sociedad en condiciones debe dar prioridad a los valores aristocráticos y éticamente apropiados y no darle coba a valores materiales. Exactamente, como dices, un cirujano debería tener mayor reconocimiento que cualquier payaso o payasa de la tele. Para cambiar a esta concepción, pasar de una concepción material y “hedonista” (entre comillas, porque de seguro que si todos supieran qué es realmente el hedonismo dejarían de pronunciarse hedonistas) a una más espiritual y “sacrificada” (no en sentido de darlo todo por nada, sino de esforzarse), se hará necesario todo un despliegue de metapolítica. Si algo distingue la metapolítica de la política es que la primera está vinculada a la GRAN POLÍTICA y a la difusión de valores y ideales, actitud de la que carece la política, instalada en la mediocridad, en la “¡¡magnificación!!” de problemas sociales para no hablar de otras cosas: como se hace con lo del maltrato de género o ahora con el tabaquismo.

METAPOLÍTICA

Deberías especificar lo de autosuficiencia. Es cierto que es corporativismo tiende al proteccionismo del merado e industria internas, lo cual es lógico y necesario, pero habrá productos que no podamos producir, por lo que se hará necesaria la importación de artículos que realmente sean necesarios, como materias primas, por ejemplo. Por otro lado también habrá que exportar siempre que hubiera excedente.

Hasta pronto.

Soldado Vikingo dijo...

Esa importación y exportación se dio en España en los años de posguerra, cuando la Falange tuvo algo de protagonismo político. Para importar cualquier cosa, se necesitaba un permiso del Gobierno.
La "autarquía" (como la han denominado despectivamente algunos) se mantuvo hasta mediados de los 50, cuando el régimen de Franco rompió su aislamiento colaborando como aliado de los USA.

Oso Solitario dijo...

Siempre artículos interesantes, Daorino. El corporativismo y la autarquía son temas que en un futuro previsible se van a proponer, cuando este sistema insostenible provoque crisis cada vez mayores.

El capitalismo financiero actual tiene un punto de llegada inevitable: la locura de un grupo de banqueros privados que pretenden comprarse todo el mundo.

En mi opinión es muy probable y altamente deseable que esto provoque antes o después una reacción violenta, que derrocará este sistema infame. Debemos mirar al futuro y luchar por él.

DΛORINO dijo...

(…) una reacción violenta. Muy bien expresado, Oso. Eso quiero yo también. La situación que vivimos, de darse en el siglo XIX tendríamos a los nacionalistas organizándose para la lucha. Pero vivimos en el mundo de las comodidades que han extirpado el espíritu castrense, muy arraigado en el espíritu europeo… en el viejo espíritu europeo, porque si algo carece Europa hoy, es de espíritu. La gente se conforma con cualquier cosa.

Hasta pronto, Oso.

Atridas dijo...

La ira. Cuando todo lo demas se haya ido, la razón, que ya hace tiempo que se perdió (o se travistió de locura), la comodidad, la seguridad, las tres comidas diarias, el mito del progreso, el mito del buén salvaje/chandala, el mito de la izquierda y la derecha, la comodidad del ethnos propio que uno hoy en día solo valora cuando lo pierde (que sensación mas gustosa eso de que el camarero te hable con el acento de tu tierra...), cuando todo eso falte, solo quedará la Ira. ¿Quién se acordara de aquel Siglo de las (engañosas)Luces, cuando amanezca en tu propio barrio el Siglo de la Ira? ¿Cuantas no-comidas separan al hombre civilizado del barbaro? ¿Nueve quizas?
Hay un concepto de la "arabesca" que me encanta, es el concepto de Yihad. Me encanta hasta como suena y me encanta lo que significa, es un concepto "cultural" que debemos usurpar ya.