Sé que existen muchos libros que hablan sobre la figura de Caín, pero yo quisiera referirme a dos en concreto, a uno que es un clásico, Demian de Hermann Hesse, y otro más actual, CAÍN de Saramago. En comparación, digamos que el primero es más trascendental y que el del portugués es más ameno e irónico. Cuando digo que es más ameno no me refiero a que sea mejor que Demian, sino que Saramago escribe su CAÍN en clave de humor, satíricamente, o así me parece a mí. Con este artículo no pretendo profundizar en las dos obras, sino hacer un pequeño esbozo que invite a la lectura.
Hesse plantea la figura de Caín como la de un elegido, como aquellos seres amorales que no temen la vida ni la muerte, lo que significa aceptar la vida, decir sí. Caín es también un designado por Dios, su marca no sería entonces un castigo, sino una especie de galardón con el que a Caín se le da un poder, pues a partir de entonces todos le temerán y quienes osen en enfrentarlo no disfrutarán de un destino muy benéfico. La marca de Caín es la marca del elegido, de alguien que se ha enfrentado a Dios. Caín representa la libertad del Hombre frente al Creador, es el espíritu de un hombre autodeterminado que entiende la justicia a su modo. Matar a su hermano Abel significa que no acepta la justicia del Señor. Él se hace así mismo justicia matando al preferido de Dios.
Saramago nos muestra a El Señor como un conspirador, como un ente arbitrario y caprichoso que no entiende de lo justo, o aunque en realidad digamos que es mostrado como un ente con una idea de justicia muy dudosa. La moralidad del Señor, de Dios, y por ende de todo el cristianismo, queda cuestionado párrafo por párrafo. Tanto es así que El Señor llega a tratos con Caín, pues El Señor entiende que él también ha sido partícipe del asesinato en cierto modo de Abel, consintiendo algo que podría haber evitado. La marca no es paradójicamente un castigo, sino una forma de proteger a Caín: nadie podrá matarlo, todos le respetarán y temerán, etc. La marca representa al elegido una vez más, represente al hombre que decide por sí mismo, es la señal portada por aquel que se enfrenta a la palabra del Señor, aquel que solamente se obedece a sí mismo.
Volviendo a Demian, el libro nos muestra la realidad de dos mundos, el del hogar, artificioso y aburrido, y el de la calle, un mundo real con lo que todo ello conlleva. Sinclair, el protagonista del libro, percibe tal incompatibilidad de mundos… más que incompatibilidad, distanciamiento, pues ambos mundos no son sino parte de un mismo espacio: esta dualidad puede asemejarse a la dualidad entre paraíso y mundo terrenal bíblico. Esta visión hace que Sinclair despierte; yo diría que el mensaje esencial del libro es la “pérdida de la inocencia”, es decir, una novela que habla sobre el proceso del hombre en sus diferentes etapas vitales, desde la infancia, pasando por la adolescencia, hasta… Hesse plasma perfectamente el terror juvenil a la vida, ese miedo a la muerte y en cómo los hombres intentan afrontarlo.Es destacable que en la obra de Hesse se cite en repetidas veces a Abraxas, un dios o daimon que representaba el bien y el mal, relacionado en algunas culturas con el demonio. Supongo que Abraxas representa la amoralidad del mundo y que lo bueno y lo malo son una misma cosa. El mundo no es DOS, sino UNO. El planteamiento de Hesse es panteísta.
Sin embargo, Saramago, sin alejarse demasiado de Hesse, si hace un cuestionamiento del Señor más moral. Saramago hace de juez, condena al Señor, lo cuestiona, lo dilapida. El Señor es cruel, y es cruel sin límites: promovedor de envidias, asesino de niños, celoso, etc. Y claro, como se dijo al principio, El Señor hace tratos con los Hombres, se muestra así como un gran negociador y embaucador, cualidades muy hebraicas.
En definitiva, Caín, hijo de Adán y Eva, no es tan malo como lo fue su propio creador. Es lo más parecido a un héroe que se enfrenta a los dioses, representa a aquel que ha encontrado el amor a sí mismo. AMEN.■
Enlaces de interés:
- http://es.wikipedia.org/wiki/Ca%C3%ADn
- http://www.elpais.com/articulo/cultura/Saramago/carga/Dios/salva/Cain/elpepucul/20090827elpepucul_4/Tes
- http://www.europapress.es/cultura/libros-00132/noticia-cain-saramago-20091014160157.html
- http://www.monografias.com/trabajos28/demian/demian.shtml
- http://cevergaran.blogspot.com/2009/04/cain-y-abel.html

3 comentarios publicados, haz el tuyo:
yo desconfiaría de todo lo que escribe un antiguo stalinista portugués, el cual además hace su juego muy habilmente, obteniendo el favor y reconocimiento incluso de las desprevenidos e ingenuas gentes bienpensantes. En resúmen, aún aceptando lo que aparentemente tiene de atractivo su elogio del hombre que presuntamente es independiente, la praxis de las experiencias del llamado "socialismo real" (soviético, chino, cubano, etc) evidencian, cómo en las sociedades islámicas (con las que coquetea a veces) lo que realmente existe es sometimiento y servilismo al Estado, ers decir, a la nomenclatura detenntadora del poder político y controladora de la economia.
Gracias Julio por el comentario. Yo, por supuesto, desconfío en parte de todos los escritores nobeles, se llamen Saramago, Cela o Gunter Grass. Conozco perfectamente las filiaciones de Saramago pero no puedo evitar sentir atracción y cierto placer en la lectura con las obras de ciertos escritores de filiaciones socialistas, comunistas y de toda índole marxiana, como por ejemplo con la prosa de García Márquez o la poesía de Miguel Hernández. No cabe ninguna duda de que Saramago es un "progre" y que hace el juego a la izquierda, pero eso no quita que su libro Caín sea interesante y digno de su lectura. Desde luego, las lecturas se deben hacer con inteligencia, pues los libros no están para creérselos, sino para leerlos y construir desde ellos y a través de ellos. Con cualquier libro hay que tomar siempre ciertas precauciones.
La crítica que hace Saramago en su libro Caín a toda la cultura judeocristiana es profundísimamente atea, algo que no he destacado en el artículo y que es esencialmente una gran diferencia frente al libro de Hesse, Demian, pues éste mediante Sinclair concibe una realidad trascendental de tonalidad religiosa, muy profunda, bella y sabia, pero aún así, alejada del cristianismo, pues Sinclair concibe el mundo como en su totalidad amoral, bueno y malo, y bien merecería el Diablo (Abraxas) levantársele templos, pues representa ese otro mundo que es mucho más real. Saramago construye con la excusa de Caín un buen recorrido sobre ciertos episodios bíblicos en tono de sorna y sátira que a mí parece simpático aún sabiendo que es un ataque ateo, es decir, de odio y de resentimiento a Dios. Pero porque sea ateo no le quito valor ni lo desmerezco porque la crítica que hace me parece muy inteligente, es decir, me parece atrevido y razonable que se haga ver a El Señor como un ser celoso, cruel y asesino, pues cómo es posible que un Dios incite a Isaac a matar a su hijo para demostrar su fe en la palabra del señor, o que elimine Sodoma y Gomorra habiendo en ella niños inocentes, etc. Es decir, Saramago simplemente dice que DIOS ES CRUEL SIN LÍMITES y presenta a CAÍN como una especie de héroe bíblico.
En definitiva, me da absolutamente igual que Saramago sea lo que sea, como si fuera judío, el libro no deja de tener el valor que tiene y como yo sé lo que me estoy leyendo y sé de quién me lo leo no tengo porque desconfiar ni confiar, sino simplemente disfrutar de la lectura y hacerme mi propio juicio. Pero claro, como dije antes, hay que saber leer y saber lo que lees.
Hasta pronto.
«PALABRAS DE UN LIBREPENSADOR»
De Saramago ni idea ni ganas, pero el libro de Hesse perturbó mi adolescencia (y me da que no fui el único estigmatizado)
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