Resumen de uno de los debates de FORΦιDENTIDΛD,

celebrado el 7 de noviembre de 2009
http://www.foro-identidad.es/2009/10/dictadura-mundial-mundializacion-y.html
http://www.foro-identidad.es/2009/10/dictadura-mundial-mundializacion-y.html

Antes del comienzo del debate, como suele ocurrir por protocolo, uno de los convocantes de la tertulia, miembro de Foro Identidad, hizo una breve introducción sobre el tema a tratar. Se expuso así un pequeño esbozo inicial sobre la dictadura mundial, la globalización y el mercado.
Comienza el debate siendo cuestionada por parte de uno de los contertulios la presencia de uno de los tres textos propuestos para el debate, que lleva como título «La dictadura de lo políticamente correcto», texto que se extrajo del periódico digital EL MANIFIESTO. Dicho contertulio califica dicho artículo como "proveniente de un diario filofascista" y se lamentó que una asociación como Foro Identidad dé lugar a dicha prensa. Argumentaba que una asociación democrática no puede dar cabida a esos artículos tan ofensivos, según su criterio. Otro de los contertulios le responde que lo de filofascista es una subjetividad suya, que Foro identidad no es un partido político, sino una asociación filosófica y de crítica social, donde no hay lugar para la censura, y menos en nombre de la democracia, y que ser democrático reside en dejar que los demás se expresen libremente, te guste o no te guste lo que se diga. Y que, precisamente, cuando se conoce si alguien verdaderamente respeta la libertad de expresión es cuando deja que se expresen los que no piensan como él. Por otro lado, otro lo de los contertulios remarca que en Foro Identidad se han recomendado textos para su lectura de muchísimas plataformas con diferentes ideologías, por lo que no entiende el porqué de la queja ni el cuestionamiento de Foro Identidad sobre su línea ideológica, asociación totalmente imparcial y neutral y que no es sino un terreno de juego, una especie de cancha dialéctica, donde cada cual, libremente, puede expresar sus opiniones.
Otro de los asistentes subrayó que no es buena forma de empezar un debate atacando de esa forma. ¿Qué es el fascismo? ¿Qué es el liberalismo? ¿Qué es qué? Hay que tener cuidado con el mercado del lenguaje, según este contertulio, pues cada cual escoge de dicho mercado lo que mejor le parece y lo aplica a cada palabra. Esto hace hincapié en la subjetividad de aquél que alegremente calificó de filofascista el diario digital El Manifiesto, concluyendo este contertulio que «no hay mayor dictadura que no aceptar la diversidad de opinión e ideología».
Se continuó hablando de la democracia actual como de una "dictadura de lo políticamente correcto". Se piensa, por parte de uno de los debatientes, que nuestra democracia tiende al pensamiento único. Es decir, la democracia tendería a su propia destrucción y disolución.
Otro de los presentes señala que la globalización es una realidad y que tiende a la homogeneidad. Representa, según él, la tiranía del liberalismo. La globalización, dice, se dio a finales del s. XIX y las dos guerras mundiales posteriores dieron con ella al traste, siendo, sin embargo, desde la caída del muro de Berlín, retomada. Por lo que la globalización no es un fenómeno nuevo. Pero otro de los contertulios fue mucho más lejos y dice sin tapujos que "la globalización empieza en 1492" porque los españoles querían ampliar su modelo en el otro lado del Atlántico, y esto sin olvidar el fenómeno teocrático, ecuménico por excelencia y muy relacionado con la conquista de América. Toda ideología que tiene el poder tiende pues a la globalización, al totalitarismo. Entonces, ¿cómo puede un mundo globalizado ser democrático? Aceptando la diversidad de ideas y opiniones, dijo uno de los presentes. ¿Pero sería eso globalización?, dijo otro de los contertulios. La globalización es un fin que persigue todo universalismo, es el sueño ilustrado del siglo XVIII. Esta globalización es el triunfo de dicho modelo. Pero otro de los debatientes cuestionó la globalización, hasta el punto de plantear: ¿Es posible la globalización? ¿Es posible la alianza de civilizaciones? Dijo que es un mito, que es ficticio, que es el precursor de una nueva dictadura, una reducción de todos a lo mismo, porque ¿qué tienen en común un europeo y un indígena australiano? Lo que es bueno para nosotros tal vez no lo sea para el indígena. Por lo tanto, es evidente que la globalización no sea posible como fenómeno democrático, pues una globalización es por definición, dice, homogeneidad y no el reconocimiento de las diferencias, significa la imposición universal de un modo de pensar único.
Sin embargo, siguiendo con la globalización, se dice que es un proceso y se destaca su «inevitabilidad». Es evidente, se dice, que existen fenómenos que nos afectan a todo el mundo literalmente, como el cambio climático, la economía, etc. Pero sentencia diciendo que lo más global, lo que más tenemos en común, es la misma VIDA, es la relación ineluctable que tiene todo hombre con cualquier otro hombre, o todo hombre con cualquier otro animal. Luego continúa diciendo que existen varios tipos de globalización, una económica y otra social. La globalización tal como la estamos experimentando es económica, donde las trabas arancelarias para con las mercancías son más baratas, lo que hace que el comercio tenga menos costes, pero no social, pues dicha globalización social aboga por la eliminación de las fronteras o la libre circulación de personas por dichas fronteras. Si se diera la globalización social y económica entonces sí estaríamos hablando de una verdadera globalización, de una globalización total.
Otro de los miembros asistentes remarcó que no solamente existe una globalización económica o social, sino también una del derecho. Dice que el derecho hará libre al hombre, algo muy cuestionado por otro de los asistentes, que dice que el derecho no hace libre al hombre, sino que da fuerza a una oligarquía, oligarquía que será la conclusión de la dictadura que presupone será la globalización, un sistema gobernado por unos pocos donde el dominio no conoce frontera. Concluye exponiendo que por lo tanto el derecho no es garante de la democracia. Cada cultura tiene un derecho. En la globalización se ve implícito que un derecho se habrá de imponer a otro derecho, y desde luego ningún derecho es superior a ningún otro derecho: se tiende a la LEY única. Y una ley es tiránica y dictatorial cuando no es justa para con todos. El mundo es diverso, en el mundo existen diversidad de pueblos con diferentes formas de pensamiento, y una LEY única no puede ser justa para todos, cada pueblo necesita su propia LEY. En este plano, uno de los asistentes menciona la carta de los derechos humanos, que simbolizaría una Ley Mundial. Pero como es evidente, dichas leyes con vocación universal no se respetan.
Se vuelve al tema de la democracia y se lleva a debate a la ONU, que se presupone es un modelo de democracia pues da cabida a todos los países, al margen de su ideología, forma de gobierno, etc. Pero en el consejo de seguridad hay países con privilegios, como el derecho a veto, lo que no es muy democrático. Además, la ONU se muestra tiránica, pues representa solamente un tipo de valores donde el poder de todos los países no es el mismo, es decir, en la ONU existe un poder asimétrico entre los diversos países. Luego es evidente que casi nadie respeta los acuerdos que se dictan. La ONU es un organismo fallido, pues al final la diferencia de intereses se impone al interés común universal que pretende alcanzar la ONU y supuestamente sus integrantes. Los países integrantes en la ONU son sin dar lugar a fallo unos hipócritas. La ONU no representa ningún poder; uno de los contertulios sentencia diciendo que el verdadero poder lo regenta el G8 y ahora el G27, es decir, toda la oligarquía mundial.
La globalización ha traído grandes beneficios para los países desarrollados, sin embargo no ha sido así para los más necesitados. Precisamente África, el continente con mayores recursos naturales, no ve el beneficio que supone el tener toda esa riqueza. La globalización económica ha servido para expoliar a África de forma más barata.
Siguiendo de nuevo con la democracia se habla de que el individualismo es base también de la democracia. El anarquismo representa en cierta medida la democracia radical. Un ejemplo de democracia, se remarca, es Internet. En dicho soporte cada cual puede expresarse como quiere y es una de las herramientas que sin duda, dice uno de los contertulios, ha acelerado el proceso de globalización, también a nivel social, pues está acercando a la gran diversidad de culturas. Internet consigue que las distancias se reduzcan.
Pero otro de los contertulios cuestiona la democracia. ¿De verdad es tan buena la democracia? En una sugestiva intervención expone que en el debate se ha dado por supuesto el hecho de que la democracia es buena y que para un análisis no habría sido necesario tales niveles de moralización. La democracia como tal no existe, no existe ningún pueblo soberano. Nuestras democracias se muestran tiránicas, censuradoras, manipuladoras, etc. El Estado ejerce una fuerza coactiva sobre el individuo, ya sea mediante la publicidad, la propaganda, la televisión o el aplastamiento económico mediante la subida de impuestos o la privatización de espacios públicos al individuo o una sociedad entera. La democracia no es «libertad de todo» como la han querido dar a entender, es en todo caso el modelo de libertad de unos o el de no libertad de otros; democracia es simplemente una palabra mitificada en exceso a la cual se le han anquilosado conceptos calificados de bondadosos como "derecho", "libertad", etc. Por ello la democracia no se cuestiona, por ello muchos ni siquiera se plantean el criticarla: «no criticar la democracia, no verla como un sistema dictatorial más, forma parte del discurso o de las formas de lo políticamente correcto».
De lo anterior se deriva ya asuntos más alejados del tema que se debate en apariencia pero que esconden fuertes lazos de conexión. Por ejemplo, se habla de la crítica. Se dice que la crítica se somete al pensamiento, no a la emoción: «el pensamiento es crítico, la emoción moral». El que una sociedad sea más o menos crítica va en consonancia con la madurez de dicha sociedad y por lo tanto con su estatus de libertad o no libertad. Una sociedad embotada de placeres se ha demostrado que pierde toda posición crítica, pues ésta requiere un esfuerzo: es uno de los motivos de la decadencia de Occidente. Tanto entretenimiento fomenta el aborregamiento de la sociedad. Vivimos en la dictadura de la sociedad de bienestar, donde se ha de estar agradecido siempre por tener el estómago lleno. El Estado o aquel que te da trabajo parte siempre de una posición de bondad, el ciudadano debe por lo tanto apreciarlo y estarle agradecido. La sociedad del Bienestar es tirana en cuanto te tiene engatusado y dominado mediante el mimo. En otras sociedades, sin embargo, el dominio se ejerce mediante el hambre: en esas sociedades se hace más complicado el pensar porque las necesidades básicas no están cubiertas; en las nuestras el pensamiento intenta mantenerse ocupado en vicios y frivolidades.
La matriz de la cultura es la sociedad, dijo uno de los asistentes. Esa base de la sociedad la construyen una serie de "soportes" comunes en todos los hombres. Pero dice que ese soporte o pensamiento ha de fundarse desde la naturaleza porque todo pensamiento es biológico: «no puedo pensar sin mi cerebro, y el cerebro es biológico». Concluye la elaboración de la idea diciendo que una cultura es la unificación de las ideas comunes y que ésta es una realidad biológica. Esto no impide su reconocimiento del individuo, es decir, entiende como cultura una serie de ideas comunes, es algo que define a una sociedad, país o pueblo, pero cada ser tiene su particularidad y merece respetarse. Contra esta idea de que el hombre es totalmente biológico otro de los contertulios le rebate señalándole que está en un error, pues entiende, éste último, que el "pensamiento" es una realidad nueva alejada de lo biológico: habla de dualismo entre materia y espíritu (entendido espíritu como pensamiento). No se piensa sólo con el cerebro, dice, el cerebro sólo relaciona datos. Sentencia diciendo que "tú casualmente eres biológico", por lo que la sociedad no es una realidad biológica. Se definen claramente dos posturas contradictorias, una física o materialista, incluso nominalista, y otra metafísica o idealista, incluso realista (en oposición a nominalismo). Esto puede estar muy relacionado aunque no lo parezca con el tema tratado, pues si asumimos que la globalización se está construyendo bajo conceptos universalistas puede entenderse que estamos construyendo el mundo bajo «universales» como HOMBRE, HUMANIDAD, etc., que no tienen soporte biológico, que no existen en el mundo, pero que si existen como abstracciones, como pensamientos originados por el Hombre, quien les da una realidad en el mundo, en la misma medida en que puede ser real Dios; es decir, no son reales en cuanto realidad, sino que se les da una realidad: el mundo virtual. La primera postura aboga por construir el mundo desde el mundo mientras que la segunda desde lo espiritual (el pensamiento), con la abstracción, con lo metafísico e ideal.■
Nota: Respecto al último párrafo, se califica una de las posturas como "idealista". Dicho contertulio me aclara que no es así realmente y me hace llegar la siguiente aclaración: «no me estoy refiriendo a una realidad imaginaria o utópica fundamentada en conceptos o ideas sino a un soporte o sustrato material que permite la aparición de una realidad mental que posibilita la construccción de un nivel nuevo de existencia a partir del cual surge un ente pensante que puede racionalizar el mundo que le rodea. Es una nueva realidad que permite que surja un nuevo nivel cósmico,una esfera donde lo mental-racional-pensante tiene existencia propia al margen del soporte biológico o virtual en el que se pueda dar ».
Comienza el debate siendo cuestionada por parte de uno de los contertulios la presencia de uno de los tres textos propuestos para el debate, que lleva como título «La dictadura de lo políticamente correcto», texto que se extrajo del periódico digital EL MANIFIESTO. Dicho contertulio califica dicho artículo como "proveniente de un diario filofascista" y se lamentó que una asociación como Foro Identidad dé lugar a dicha prensa. Argumentaba que una asociación democrática no puede dar cabida a esos artículos tan ofensivos, según su criterio. Otro de los contertulios le responde que lo de filofascista es una subjetividad suya, que Foro identidad no es un partido político, sino una asociación filosófica y de crítica social, donde no hay lugar para la censura, y menos en nombre de la democracia, y que ser democrático reside en dejar que los demás se expresen libremente, te guste o no te guste lo que se diga. Y que, precisamente, cuando se conoce si alguien verdaderamente respeta la libertad de expresión es cuando deja que se expresen los que no piensan como él. Por otro lado, otro lo de los contertulios remarca que en Foro Identidad se han recomendado textos para su lectura de muchísimas plataformas con diferentes ideologías, por lo que no entiende el porqué de la queja ni el cuestionamiento de Foro Identidad sobre su línea ideológica, asociación totalmente imparcial y neutral y que no es sino un terreno de juego, una especie de cancha dialéctica, donde cada cual, libremente, puede expresar sus opiniones.
Otro de los asistentes subrayó que no es buena forma de empezar un debate atacando de esa forma. ¿Qué es el fascismo? ¿Qué es el liberalismo? ¿Qué es qué? Hay que tener cuidado con el mercado del lenguaje, según este contertulio, pues cada cual escoge de dicho mercado lo que mejor le parece y lo aplica a cada palabra. Esto hace hincapié en la subjetividad de aquél que alegremente calificó de filofascista el diario digital El Manifiesto, concluyendo este contertulio que «no hay mayor dictadura que no aceptar la diversidad de opinión e ideología».
Se continuó hablando de la democracia actual como de una "dictadura de lo políticamente correcto". Se piensa, por parte de uno de los debatientes, que nuestra democracia tiende al pensamiento único. Es decir, la democracia tendería a su propia destrucción y disolución.
Otro de los presentes señala que la globalización es una realidad y que tiende a la homogeneidad. Representa, según él, la tiranía del liberalismo. La globalización, dice, se dio a finales del s. XIX y las dos guerras mundiales posteriores dieron con ella al traste, siendo, sin embargo, desde la caída del muro de Berlín, retomada. Por lo que la globalización no es un fenómeno nuevo. Pero otro de los contertulios fue mucho más lejos y dice sin tapujos que "la globalización empieza en 1492" porque los españoles querían ampliar su modelo en el otro lado del Atlántico, y esto sin olvidar el fenómeno teocrático, ecuménico por excelencia y muy relacionado con la conquista de América. Toda ideología que tiene el poder tiende pues a la globalización, al totalitarismo. Entonces, ¿cómo puede un mundo globalizado ser democrático? Aceptando la diversidad de ideas y opiniones, dijo uno de los presentes. ¿Pero sería eso globalización?, dijo otro de los contertulios. La globalización es un fin que persigue todo universalismo, es el sueño ilustrado del siglo XVIII. Esta globalización es el triunfo de dicho modelo. Pero otro de los debatientes cuestionó la globalización, hasta el punto de plantear: ¿Es posible la globalización? ¿Es posible la alianza de civilizaciones? Dijo que es un mito, que es ficticio, que es el precursor de una nueva dictadura, una reducción de todos a lo mismo, porque ¿qué tienen en común un europeo y un indígena australiano? Lo que es bueno para nosotros tal vez no lo sea para el indígena. Por lo tanto, es evidente que la globalización no sea posible como fenómeno democrático, pues una globalización es por definición, dice, homogeneidad y no el reconocimiento de las diferencias, significa la imposición universal de un modo de pensar único.
Sin embargo, siguiendo con la globalización, se dice que es un proceso y se destaca su «inevitabilidad». Es evidente, se dice, que existen fenómenos que nos afectan a todo el mundo literalmente, como el cambio climático, la economía, etc. Pero sentencia diciendo que lo más global, lo que más tenemos en común, es la misma VIDA, es la relación ineluctable que tiene todo hombre con cualquier otro hombre, o todo hombre con cualquier otro animal. Luego continúa diciendo que existen varios tipos de globalización, una económica y otra social. La globalización tal como la estamos experimentando es económica, donde las trabas arancelarias para con las mercancías son más baratas, lo que hace que el comercio tenga menos costes, pero no social, pues dicha globalización social aboga por la eliminación de las fronteras o la libre circulación de personas por dichas fronteras. Si se diera la globalización social y económica entonces sí estaríamos hablando de una verdadera globalización, de una globalización total.
Otro de los miembros asistentes remarcó que no solamente existe una globalización económica o social, sino también una del derecho. Dice que el derecho hará libre al hombre, algo muy cuestionado por otro de los asistentes, que dice que el derecho no hace libre al hombre, sino que da fuerza a una oligarquía, oligarquía que será la conclusión de la dictadura que presupone será la globalización, un sistema gobernado por unos pocos donde el dominio no conoce frontera. Concluye exponiendo que por lo tanto el derecho no es garante de la democracia. Cada cultura tiene un derecho. En la globalización se ve implícito que un derecho se habrá de imponer a otro derecho, y desde luego ningún derecho es superior a ningún otro derecho: se tiende a la LEY única. Y una ley es tiránica y dictatorial cuando no es justa para con todos. El mundo es diverso, en el mundo existen diversidad de pueblos con diferentes formas de pensamiento, y una LEY única no puede ser justa para todos, cada pueblo necesita su propia LEY. En este plano, uno de los asistentes menciona la carta de los derechos humanos, que simbolizaría una Ley Mundial. Pero como es evidente, dichas leyes con vocación universal no se respetan.
Se vuelve al tema de la democracia y se lleva a debate a la ONU, que se presupone es un modelo de democracia pues da cabida a todos los países, al margen de su ideología, forma de gobierno, etc. Pero en el consejo de seguridad hay países con privilegios, como el derecho a veto, lo que no es muy democrático. Además, la ONU se muestra tiránica, pues representa solamente un tipo de valores donde el poder de todos los países no es el mismo, es decir, en la ONU existe un poder asimétrico entre los diversos países. Luego es evidente que casi nadie respeta los acuerdos que se dictan. La ONU es un organismo fallido, pues al final la diferencia de intereses se impone al interés común universal que pretende alcanzar la ONU y supuestamente sus integrantes. Los países integrantes en la ONU son sin dar lugar a fallo unos hipócritas. La ONU no representa ningún poder; uno de los contertulios sentencia diciendo que el verdadero poder lo regenta el G8 y ahora el G27, es decir, toda la oligarquía mundial.
La globalización ha traído grandes beneficios para los países desarrollados, sin embargo no ha sido así para los más necesitados. Precisamente África, el continente con mayores recursos naturales, no ve el beneficio que supone el tener toda esa riqueza. La globalización económica ha servido para expoliar a África de forma más barata.
Siguiendo de nuevo con la democracia se habla de que el individualismo es base también de la democracia. El anarquismo representa en cierta medida la democracia radical. Un ejemplo de democracia, se remarca, es Internet. En dicho soporte cada cual puede expresarse como quiere y es una de las herramientas que sin duda, dice uno de los contertulios, ha acelerado el proceso de globalización, también a nivel social, pues está acercando a la gran diversidad de culturas. Internet consigue que las distancias se reduzcan.
Pero otro de los contertulios cuestiona la democracia. ¿De verdad es tan buena la democracia? En una sugestiva intervención expone que en el debate se ha dado por supuesto el hecho de que la democracia es buena y que para un análisis no habría sido necesario tales niveles de moralización. La democracia como tal no existe, no existe ningún pueblo soberano. Nuestras democracias se muestran tiránicas, censuradoras, manipuladoras, etc. El Estado ejerce una fuerza coactiva sobre el individuo, ya sea mediante la publicidad, la propaganda, la televisión o el aplastamiento económico mediante la subida de impuestos o la privatización de espacios públicos al individuo o una sociedad entera. La democracia no es «libertad de todo» como la han querido dar a entender, es en todo caso el modelo de libertad de unos o el de no libertad de otros; democracia es simplemente una palabra mitificada en exceso a la cual se le han anquilosado conceptos calificados de bondadosos como "derecho", "libertad", etc. Por ello la democracia no se cuestiona, por ello muchos ni siquiera se plantean el criticarla: «no criticar la democracia, no verla como un sistema dictatorial más, forma parte del discurso o de las formas de lo políticamente correcto».
De lo anterior se deriva ya asuntos más alejados del tema que se debate en apariencia pero que esconden fuertes lazos de conexión. Por ejemplo, se habla de la crítica. Se dice que la crítica se somete al pensamiento, no a la emoción: «el pensamiento es crítico, la emoción moral». El que una sociedad sea más o menos crítica va en consonancia con la madurez de dicha sociedad y por lo tanto con su estatus de libertad o no libertad. Una sociedad embotada de placeres se ha demostrado que pierde toda posición crítica, pues ésta requiere un esfuerzo: es uno de los motivos de la decadencia de Occidente. Tanto entretenimiento fomenta el aborregamiento de la sociedad. Vivimos en la dictadura de la sociedad de bienestar, donde se ha de estar agradecido siempre por tener el estómago lleno. El Estado o aquel que te da trabajo parte siempre de una posición de bondad, el ciudadano debe por lo tanto apreciarlo y estarle agradecido. La sociedad del Bienestar es tirana en cuanto te tiene engatusado y dominado mediante el mimo. En otras sociedades, sin embargo, el dominio se ejerce mediante el hambre: en esas sociedades se hace más complicado el pensar porque las necesidades básicas no están cubiertas; en las nuestras el pensamiento intenta mantenerse ocupado en vicios y frivolidades. La matriz de la cultura es la sociedad, dijo uno de los asistentes. Esa base de la sociedad la construyen una serie de "soportes" comunes en todos los hombres. Pero dice que ese soporte o pensamiento ha de fundarse desde la naturaleza porque todo pensamiento es biológico: «no puedo pensar sin mi cerebro, y el cerebro es biológico». Concluye la elaboración de la idea diciendo que una cultura es la unificación de las ideas comunes y que ésta es una realidad biológica. Esto no impide su reconocimiento del individuo, es decir, entiende como cultura una serie de ideas comunes, es algo que define a una sociedad, país o pueblo, pero cada ser tiene su particularidad y merece respetarse. Contra esta idea de que el hombre es totalmente biológico otro de los contertulios le rebate señalándole que está en un error, pues entiende, éste último, que el "pensamiento" es una realidad nueva alejada de lo biológico: habla de dualismo entre materia y espíritu (entendido espíritu como pensamiento). No se piensa sólo con el cerebro, dice, el cerebro sólo relaciona datos. Sentencia diciendo que "tú casualmente eres biológico", por lo que la sociedad no es una realidad biológica. Se definen claramente dos posturas contradictorias, una física o materialista, incluso nominalista, y otra metafísica o idealista, incluso realista (en oposición a nominalismo). Esto puede estar muy relacionado aunque no lo parezca con el tema tratado, pues si asumimos que la globalización se está construyendo bajo conceptos universalistas puede entenderse que estamos construyendo el mundo bajo «universales» como HOMBRE, HUMANIDAD, etc., que no tienen soporte biológico, que no existen en el mundo, pero que si existen como abstracciones, como pensamientos originados por el Hombre, quien les da una realidad en el mundo, en la misma medida en que puede ser real Dios; es decir, no son reales en cuanto realidad, sino que se les da una realidad: el mundo virtual. La primera postura aboga por construir el mundo desde el mundo mientras que la segunda desde lo espiritual (el pensamiento), con la abstracción, con lo metafísico e ideal.■
Nota: Respecto al último párrafo, se califica una de las posturas como "idealista". Dicho contertulio me aclara que no es así realmente y me hace llegar la siguiente aclaración: «no me estoy refiriendo a una realidad imaginaria o utópica fundamentada en conceptos o ideas sino a un soporte o sustrato material que permite la aparición de una realidad mental que posibilita la construccción de un nivel nuevo de existencia a partir del cual surge un ente pensante que puede racionalizar el mundo que le rodea. Es una nueva realidad que permite que surja un nuevo nivel cósmico,una esfera donde lo mental-racional-pensante tiene existencia propia al margen del soporte biológico o virtual en el que se pueda dar ».
6 comentarios publicados, haz el tuyo:
Todo ser humano parte de unas condiciones biológicas universales, es decir, somos esencialmente iguales. Este simple hecho debe ser suficiente para desmontar todos y cada uno de los puntos que se enumeraban en dicho manifiesto. Date cuenta que uno de los principios más valiosos de la democracia es el de la libertad, y precisamente muchos de los puntos que señaló Damián van contra la propia idea de libertad. ¿Quién eres tú para prohibir el matrimonio homosexual de dos personas ajenas a ti? ¿Quién eres tú para impedir que en tu zona de residencia, que no es de tu propiedad, viva alguien que tiene costumbres distintas? Se empezaría por echar al que es negro o musulmán y se acabaría por impedir la entrada de ateos o agnósticos, por ejemplo. Lo que fuera que no le gustara a esa comunidad. Si lo dice la mayoría es lo justo, sería la defensa de dicho sistema, lo cual no sería otra cosa sino la defensa del pensamiento único (paradoja).
Damián pide libertad de expresión, pero sus planteamientos son profundamente dictatoriales. Van contra la misma esencia de libertad individual, que no es otra cosa que lo que defiende al incio contra el pensamiento único. Construye con ello una suerte de ciclo absurdo para defender y atacar lo que ataca y defiende.
Pensamietno único ---> ejerce presión contra los que se salen de la dinámica <----> pero, por otro lado, defiende en sus propuestas el pensamiento único o dictadura de la mayoría para ----> negar la libertad individual (en este caso, homosexuales, inmigrantes, etc), es decir, negar el que se sale de la dinámica del grupo social. Y eso no es libertad ni democracia, eso es dictadura, en este caso de la mayoría (Oclocracia).
Con respecto a los referenduns: ¿qué nos hace pensar que lo que dictamine la mayoría sea lo más correcto, atendiendo a que la mayoría de ellos no se leen un libro en toda su vida? En una sociedad ultra religiosa donde la palabra de Dios establece que la mujer es propiedad del hombre (sea padre o marido)¿qué justicia podrá esperarse del resultado de un referéndum en el cual un gobierno moderno establezca la libertad de la mujer? ¿No sería necesario educar a esa sociedad primero para que entendiese que la mujer no es igual que un animal?
En definitva, creo que ese documento es muy contradictorio.
Saludos cordiales.
Muchas gracias por el comentario, anónimo. Por las alusiones que haces debo entender que estuviste en el debate, pero al debate no fue ningún Damián, sino un tal Daniel. En cuanto a que el “manifiesto” o documento es contradictorio, en fin, no es un manifiesto el propio texto, sino el resumen de un debate donde no existen contradicciones, las contradicciones son entre las propias posturas de los contertulios, contradicciones necesarias para que haya un debate.
«¿Quién eres tú para prohibir el matrimonio homosexual de dos personas ajenas a ti? ¿Quién eres tú para impedir que en tu zona de residencia, que no es de tu propiedad, viva alguien que tiene costumbres distintas?», dices. En el debate nadie expuso dichas preguntas. En cuanto a que somos esencialmente iguales, es decir, biológicamente, he de decirte que esencialmente somos parecidos y compatibles (de hecho hay mestizaje), que no iguales, si fuéramos esencialmente iguales ¿cómo se explica toda la diversidad?
Te pido anónimo que digas quién eres, haces alusiones a Damián, que supongo que será a Dani, pues Damián es una invención tuya, y creo que lo mejor es que tengamos una discusión cara a cara sabiendo quién eres, pues parece que fuiste al debate. Daorino, es decir, YO, es el Daniel que fue al debate.
Y desde luego, Dani pide libertad de expresión al principio del debate en alusiones a otro contertulio de ideología socialista que pretende imponer su ideología en el seno de la asociación foro identidad (Foro Identidad es neutral, no sigue ninguna ideología), un contertulio que pretende imponer sus criterios, su idea de democracia, quien señala y acusa como filofascista a todo aquel que no se ciñe a su dogma “progre”. Dani no es en ningún momento antidemocrático, sino que demuestra ser el más democrático pidiendo a alguien que se abandera con los ideales de libertad y sobre todo de libertad de expresión que no se contradiga y se comporte con la tolerancia con la que supuestamente se erige su ideología, en lugar de acusar y censurar como lo hizo a uno de los componentes de foro identidad en particular y al foro en general.■
Qué tal Daniel,
Evidentemente ha habido un malentendido. No hago una crítica de tu post y menos aún de ti. No estuve en esa reunión ni te conozco. Hago una crítica del texto que sirvió como lectura para el debate. Como no estuve en esa reunión ni puedo estar por razones geográficas, lo busqué en internet y creo que lo encontré:
http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=3217
"Comienza el debate siendo cuestionada por parte de uno de los contertulios la presencia de uno de los tres textos propuestos para el debate, que lleva como título «La dictadura de lo políticamente correcto», texto que se extrajo del periódico digital EL MANIFIESTO."
Todo mi post se refiere a ese documento, que si no me equivoco fue escrito por un tal Damián. A su vez cuando digo "¿Quién eres tú para...?" Tampoco me estoy refiriendo a ti, sino que tiene un sentido impersonal, global y general.
También puede pasar que me haya equivocado de texto y el documento al que haces alusión al principio del post no tenga nada que ver con el que yo encontré.
Con respecto a lo de que somos biológicamente iguales, me refiero a que tenemos unas condiciones idénticas a ciertos niveles, por eso digo en esencia; tenemos sensaciones primarias universales (oir, ver, comer, dormir, miedo, tristeza, deseo, alivio, placer, dolor, etc.). Asimismo nos sentimos mal si alguien no nos deja hablar, ver, escuchar, dormir, ir a donde queramos, sufrimos si alguien nos ata o segrega, si nos golpea, hiere o mata, si nos somete a torturas físicas o psíquicas que dificultan nuestra capacidad de pensar. Esto es algo universal, más allá de las particularidades de cada cual. Esta es la base primaria de nuestra ética (en Occidente por lo menos), a partir de la cual se puede construir todo el edificio moral, la cual puede ser extrapolada a toda la humanidad.
Malentendido aclarado, al no hacer en tu comentario referencia al artículo que se cuestionó en el debate pensaba que ibas por otro camino. Desde luego, el texto estaba para cuestionarlo, para ponerlo en duda, que es lo que tú has hecho y te felicito por ello. En el debate, lo que ocurrió con el texto -que ciertamente está escrito por un tal Damián (es que en la tertulia me llamaron Damián, jajaja, lo que también ha contribuido al malentendido)- es que directamente fue censurado por un sujeto concreto y a partir de ahí se me hizo cierta calificación maliciosa y se expresó cierta condena hacia la Asociación Foro Identidad.
En cuanto a la universalidad de ciertos sentimientos y necesidades humanas no cabe ninguna duda de que existen, al menos tal como tú lo planteas. Es algo irrebatible a lo que solamente puedo asentir. Pero la diversidad nace de la particularidad, y es eso lo que debemos respetar y favorecer, es lo que contribuye a que existan diferencias raciales y culturales.
Hasta pronto y muchas gracias por tus comentarios.
Malentendido aclarado, al no hacer en tu comentario referencia al artículo que se cuestionó en el debate pensaba que ibas por otro camino. Desde luego, el texto estaba para cuestionarlo, para ponerlo en duda, que es lo que tú has hecho y te felicito por ello. En el debate, lo que ocurrió con el texto -que ciertamente está escrito por un tal Damián (es que en la tertulia me llamaron Damián, jajaja, lo que también ha contribuido al malentendido)- es que directamente fue censurado por un sujeto concreto y a partir de ahí se me hizo cierta calificación maliciosa y se expresó cierta condena hacia la Asociación Foro Identidad.
En cuanto a la universalidad de ciertos sentimientos y necesidades humanas no cabe ninguna duda de que existen, al menos tal como tú lo planteas. Es algo irrebatible a lo que solamente puedo asentir. Pero la diversidad nace de la particularidad, y es eso lo que debemos respetar y favorecer, es lo que contribuye a que existan diferencias raciales y culturales.
Hasta pronto y muchas gracias por tus comentarios.
Aquí se leen cosas tremendas.
Dice Anónimo:
"¿Quién eres tú para impedir que en tu zona de residencia, que no es de tu propiedad, viva alguien que tiene costumbres distintas? Se empezaría por echar al que es negro o musulmán y se acabaría por impedir la entrada de ateos o agnósticos, por ejemplo. Lo que fuera que no le gustara a esa comunidad."
Hay tantos errores conceptuales en tan poco espacio que no se sabe por donde empezar. Se nos dice por la ciencia política occidental, que parece que defiendes más abajo, que el sujeto de la soberanía en un estado es el pueblo. Pero cuando el pueblo toma una decisión que no gusta a determinadas élites ese pueblo es descalificado como racista, etc. ¿Por qué no puede el pueblo, en uso de su soberanía y su derecho a autogobernarse, querer conservar su identidad racial? No se habla aquí de ateos, ni de agnósticos, sino de personas (negros, árabes, etc.) que en absoluto pertenecen al pueblo (español) y que, por lo tanto, no forman parte de ese sujeto de soberanía popular. ¿O es que aplicamos la democracia y la soberanía popular sólo cuando al plutócrata o cleptócrata de turno y a sus correas mediáticas conviene?
Juegas al confusionismo igualando conceptos de tipo racial con otros de tipo religioso. Te lo diré más claro: si un árabe cristiano (egipcio copto, por ejemplo) aparece por aquí, es tan extranjero como un árabe musulmán y está tan fuera de la comunidad como el primero. Digo cristiano porque parece ser esa la religión con la que se identifica a día de hoy la población española mayoritariamente, algo que no me alegra, pero eso es otra cuestión.
Luego tenemos el estrecho concepto burgués de propiedad que manejas. Tantos decenios de adoctrinamiento neoliberal tenían que tener sus consecuencias, y ahí las tenemos. O sea, ¿que reduces el ámbito de intervención política de cada individuo únicamente a aquello que sea de su propiedad? Volvemos a lo de antes: si el sujeto político de soberanía popular es el pueblo, y éste decide que no entren africanos a nuestro país, ¿en razón de qué interés vas a venir tú a llamar racista a ese pueblo? Es lo que se está haciendo hoy contra el pueblo suizo en razón del resultado del reférendum sobre los minaretes.
Si lees bien el texto de Damián Ruiz, lo que condena es de la actitud progre y demoliberal de anatematizar mediante ciertos calificativos (racista, homófobo, retrógrado, machista, reaccionario, intolerante, etc.) cualquier opinión contraria a la ortodoxia impuesta por el régimen. Eso es algo muy cómodo porque así estos progres y demoliberales se ahorran entrar en debate y confrontar sus puntos de vista. De todas formas esta gente no quieren debate ni diálogo, sino imposición.
Por otra parte, desde luego que hay gente que sólo opina lo que le dice la televisión y otros medios que opine. Se les llama borregos.
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