El nihilismo es libertad, es la expresión de nada y de vacío, pero a su vez es como un folio en blanco donde uno puede crear su propio mundo. En el vacío y en la nada uno elige entre la vida y la muerte. La convicción del absurdo total de la vida, de su sinsentido, es como caminar por el filo del abismo, por ello uno debe elegir la vida y crear su mundo, sus valores, sus principios. El nihilismo es la cuna esencial del superhombre, la cuna donde nacen hombres libres, hombres de fuerza, hombres por encima y por debajo de cualquier sandez e irracionalidad; aunque también nacen negados existenciales, pues nihilistas son también aquellos que dicen no tener fe en nada, seres vaciados que sin principios ni voluntad de poder abogan sus vidas a la corriente de la masa humana, irracional y aveces superflua. Son arrastrados por el tiempo como una hoja por el viento, sin oponer fuerza ni resistencia, obedientes y livianos, sin curiosidad ni fuerza por ser cada vez mejores. Eligieron la muerte: son los infrahombres. Están vivos en apariencia, pero su intelectualidad es zombial: son embajadores de la nada infernal, de una nada sin moral ni principios, donde la ética radica en que todo vale. Es el nihilismo negativo y destructivo, cuando de la nada debe surgir todo, todo arte y todo saber: la vida misma. A su vez, un nihilista debe tener la capacidad de reinventarse, de no estancarse, pues los valores pueden cambiar y la transvaloración debe ser constante; a su vez, la no identificación debe ser un hecho consumado y controlado en la propia personalidad del superhombre, debe tener una aptitud que esté por encima del bien y del mal, de todo relativismo y absolutismo idealista, de toda religión, incluso de Dios, pues no hay más Dios que uno mismo, el que se ha enfrentado a la nada y ha sabido levantarse desde los infiernos del sinsentido hacia un mundo nuevo denotado de un sentido artificial (pues nace de nuestra creatividad) que dé cierta cordura a este mundo loco y a este universo inabarcable, incomprensible e ilógico (al carecer nosotros de las respuestas o de la inteligencia suficiente como para plantearnos las preguntas adecuadas).■jueves 13 de septiembre de 2007
NIHILISMO Y EL HOMBRE CREATIVO
El nihilismo es libertad, es la expresión de nada y de vacío, pero a su vez es como un folio en blanco donde uno puede crear su propio mundo. En el vacío y en la nada uno elige entre la vida y la muerte. La convicción del absurdo total de la vida, de su sinsentido, es como caminar por el filo del abismo, por ello uno debe elegir la vida y crear su mundo, sus valores, sus principios. El nihilismo es la cuna esencial del superhombre, la cuna donde nacen hombres libres, hombres de fuerza, hombres por encima y por debajo de cualquier sandez e irracionalidad; aunque también nacen negados existenciales, pues nihilistas son también aquellos que dicen no tener fe en nada, seres vaciados que sin principios ni voluntad de poder abogan sus vidas a la corriente de la masa humana, irracional y aveces superflua. Son arrastrados por el tiempo como una hoja por el viento, sin oponer fuerza ni resistencia, obedientes y livianos, sin curiosidad ni fuerza por ser cada vez mejores. Eligieron la muerte: son los infrahombres. Están vivos en apariencia, pero su intelectualidad es zombial: son embajadores de la nada infernal, de una nada sin moral ni principios, donde la ética radica en que todo vale. Es el nihilismo negativo y destructivo, cuando de la nada debe surgir todo, todo arte y todo saber: la vida misma. A su vez, un nihilista debe tener la capacidad de reinventarse, de no estancarse, pues los valores pueden cambiar y la transvaloración debe ser constante; a su vez, la no identificación debe ser un hecho consumado y controlado en la propia personalidad del superhombre, debe tener una aptitud que esté por encima del bien y del mal, de todo relativismo y absolutismo idealista, de toda religión, incluso de Dios, pues no hay más Dios que uno mismo, el que se ha enfrentado a la nada y ha sabido levantarse desde los infiernos del sinsentido hacia un mundo nuevo denotado de un sentido artificial (pues nace de nuestra creatividad) que dé cierta cordura a este mundo loco y a este universo inabarcable, incomprensible e ilógico (al carecer nosotros de las respuestas o de la inteligencia suficiente como para plantearnos las preguntas adecuadas).■
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Claro Dani, llevas razón en lo del Nihilismo, puesto que niega toda existencia de algo Superior al hombre, y por tanto la creencia del mismo en este sentido ,(más bien diría el sentir de algo Superior, fuera de su propia materia) debe ser en él una certeza más allá de toda explicación científica o razonable de todo lo creado. Es algo muy profundo arraigado en el fondo de él mismo, en contra de toda lógica o razonamiento posible, "algo" que lo redime de entre los "muertos vivientes", para dejarlo en un estado de catarsis existencial plena de una íntima indulgencia o algo parecido; en este estado, la persona asiste a todo hecho como a un evento del que es testigo en primera instancia, y por el que tiene todo el aprecio y reverencia posible si el hecho lo requiere,si no es así, permanece impasible sin juicios irreverentes acerca del hecho en sí mismo; pero ahora,el hombre es como el espectador de un teatro, ya la vida no le arrastra en el maremagnun de los acontecimientos, el sentimiento que le embarga dentro de sí, es como una especie de mirada compasiva por toda desgracia ajena, por los errores de los otros, que son los mismos por los que uno/a mismo/a ha pasado, porque es también uno/a mismo/a, quien ha caminado al borde del precipicio, y sabe, no obstante, que no hay otra fórmula.
Es la certeza existencial de que "todo" lo que ocurre lo generamos nosotros mismos, desde el sentimiento positvo ó negativo del hecho que se genera en sí mismo, y por tanto, renacer, resurgir de las cenizas y reinventarse a uno mismo, sólo es posible desde la postura de nuestra propia transformación en seres puros, íntegros e inexpugnables, y ahí es donde reside nuestra fuerza y nuestro poder, y de donde deriva la certeza de que existe algo Superior a nosotros; puesto que somos seres finitos y la muerte si no fuera así, terminaría con toda existencia más allá de la propia materia.
Prefiero creer en el Dios que reside dentro de tí, ya que Él nunca morirá, en espera de que tú lo encuentres y, mientras tú te reinventas, y te conviertes en una especie de dios humano, ellos, los hombres, te admirarán por este hecho, no obstante tú puede que nunca logres llenar el vacío existencial que produce la propia precariedad de la materia.
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