Interesante película sobre los últimos días del III Reich. Muchos son los aspectos tratados aunque, también hay que decirlo, desde un ángulo que siempre se nos antoja previsible. Algo que llama la atención casi desde el principio, posiblemente por su originalidad (sobre todo en este tipo de producciones) y que el filme refleja muy bien, es la situación de encerramiento en sí mismo que el poder parece provocar sobre el que ostenta el mando. Un momento desesperado para Berlín, acosado desde el este y posteriormente también desde el oeste, una caída inminente y visible para casi todos, excepto... para el protagonista de nuestra historia, el propio Hitler. Más allá de razones de tipo psicológico, que seguro que no estuvieron ausentes (en este personaje como en cualquier otro que haya llevado la carga de poder con el que él se invistió), se hace patente la incapacidad del líder para percibir en modo correcto la situación extrema a la que se enfrenta el régimen y la imposibilidad real de inversión eficaz del horizonte.
Hitler decide no huir, y eso le honra, pero a la vez ordena resistir a toda costa a una fuerza netamente superior. Y la resistencia de Berlín es una epopeya que no ha sido lo suficientemente glosada, seguramente por haber sucedido en el lado "equivocado" para glosarla (desgraciadamente en esta película, esta resistencia heroica tampoco recibe un trato justo). El coste de vidas humanas es altísimo, sobre todo teniendo en cuenta que el objetivo de resistir no va a ser posible y en todo caso, no va a llevar a ninguna parte. Eso lo tienen presente casi todos los altos mandos alemanes del momento. No así el líder supremo. Y el tratamiento de este enclaustramiento cognoscitivo que el poder perpetra sobre el poderoso, es, sin duda, el punto fuerte de esta película y la razón principal, en mi opinión, para verla.

2 comentarios publicados, haz el tuyo:
Muchas gracias, Enfant terrible, por tu texto, es de agradecer.
Vi la película que comentas en el cine... y luego me la compré original, pues no me dejó indiferente. Es un film poderoso en escena, Bruno Ganz (protagonista de Cielo Sobre Berlin, del director Win Wenders) interpreta a Hitler con tanta fuerza que puedes sentir hasta admiración por el propio personaje, por su vigor, por su obstinación, por ser un hombre integro, con principios ferreos, aunque no compartamos sus ideas y sean injustificables muchos o casi todos sus actos y atrocidades.
Me parece interesante tu reflexión sobre el poder, ese poder que llega a la locura a causa de la desesperación. Y más me llama la atención tu reivindicación del heroismo del pueblo aleman en la Batalla de Berlín, una resistencia memorable y que la historia siente verguenza, o eso parece, de destapar. Nos guste o no, hombres buenos había en todos lo bandos, pero todos los hombre son malos en la guerra.
Coincido con vosotros en el aspecto de que es una película recomendable, previsible ya que sabemos el final, pero después de haberme leído el libro, y de haber visto varias películas más del III Reich, decidí verla y no me dejó indiferente. Es muy interesante el punto de vista adoptado para observar a Hitler cuando es permisivo con su nueva secretaria, sostiene a uno de sus sobrinos en brazos, besa a Eva Braum delante de sus generales y comparten todos sus allegados una estrecha mesa para comer en el interior del bunker.
Adémas de la ya conocida personalidad arrogante del dictador, nos encontramos también su lado humano, y es algo que no me dejó indiferente. Sintió la derrota,la obstinación, la traición, y la ira, por saber que Berlín estaba siendo invadida.
La fotografía buena, el sonido también, y una genial interpretación y caracterización del protagonista.
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